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Nota sobre Ubuntu en el suplemento tecnológico de La Nación

Primer encuentro con Ubuntu 9.10

Ubuntu reconoció todo el hardware e instaló los controladores adecuados, excepto en el caso de los que son de código fuente cerrado. Por lo tanto, tuve que ir a Sistema> Administración> Controladores de hardware y activar los drivers de la tarjeta de video (Nvidia en ambos casos). En el equipo del diario, todo marchó bien y la pantalla quedó correctamente configurada y con los efectos visuales llamando la atención de mis colegas por aquí. En casa, como siempre ocurre, no hubo forma de que se entendiera con el monitor LCD, así que tuve que editar el archivo de configuración xorg.conf a mano. Como en los buenos viejos tiempos...

Fuera de este tropiezo, que podría aguarle la fiesta a quien recién llega a Linux, todo lo demás, incluida la red inalámbrica y la placa de sonido, funcionó a la perfección. Ya me había ocurrido con la versión 9.04. Con tan pocos problemas casi estaba empezando a aburrirme. Así que empecé a disparar programas y tratar de colgar la pobre máquina. Nada, se mantuvo en sus trece y, excepto Empathy , que se puso a hacer algunas cosas raras, no tuve nada con qué entretenerme.

Pasé entonces a configurar el Escritorio . Los muchachos de Compiz están más locos que nunca, y me encanta. El cubo de Escritorio sigue siendo la mejor solución que he visto para operar con varios espacios de trabajo; ahora tiene más adornos y cosas extravagantes. Algunos de los efectos son muy bellos, pero los termino desactivando porque interfieren con mi atención.

Sigue siendo una mala idea poner algunos protectores de pantalla que utilizan aceleración 3D. Son atractivos, pero pueden colgar el sistema. Lo he visto muchas veces, y ahora se repitió. Ignoro la razón; posiblemente, temperatura. La pantalla negra y los screensavers menos exigentes no causan problemas.

Fui a ver si existían actualizaciones. Sí, claro. había más de 400, lo que es comprensible, dado que se trata de una beta. Con una versión final este número sería completamente inusual, aunque el ritmo de actualización de Linux es muy rápido y ésta es una de sus características más valiosas.

Antes de irme dejé el equipo actualizando y supuse que me encontraría con algún mensaje desagradable al día siguiente. En lugar de eso, el jueves la pantalla decía que las correcciones se habían instalado sin novedad.

En total, una de las mejores distribuciones de Linux que he visto en más de una década: fácil de usar, rápida, bella, muy compatible, completa, libre y gratis.

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