El programa ShipIt ha estado en el centro del proyecto Ubuntu desde su comienzo. El objetivo era asegurarse que no existieran restricciones, tanto como sea posible, para que la gente tuviera acceso a Ubuntu. En los últimos 5 años hemos enviado millones de CDs y hemos visto la popularidad y alcance de Ubuntu crecer de formas que hubiese sido
imposible sin ShipIt.
Y ese objetivo continua. Necesitamos que Ubuntu esté disponible para tanta gente como sea posible, particularmente para aquellos que cuya opciones de descarga sean limitadas. El objetivo no ha sido proveer un CD para cada usuario de Ubuntu con cada versión de Ubuntu. Recuerden que una de las cosas más geniales de Ubuntu es la forma en la cual podés actualizar de una versión a otra – sin necesidad de un CD!
Aunque muy a menudo esos CDs han sido llamados “CDs gratis”, por supuesto que tienen un costo para Canonical. Queremos continuar con este programa, pero el crecimiento de Ubuntu implica que algunos cambios deben ser hechos. Por lo tanto estamos ajustando la forma de envío de CDs para encontrar el balance justo entre disponibilidad de CDs y la
continua viabilidad del programa ShipIt.
Conitnuaremos supliendo CDs a las comunidades locales y los Ubuntu Members. Y esperamos poner CDs en disposición de cualquiera que esté descubriendo Ubuntu. Y continuaremos buscando modos adicionales de poner Ubuntu y los materiales de Ubuntu disponibles para todos. Pero estamos limitando el envío a personas que pensamos tienen formas alternativas de conseguir ubuntu. Por ejemplo,
* podés actualizar la versión sin un CD
* podés descargar tu propio CD sin costo
* podés descagar el arte de tapa de los CDs
* te podés convertir en un miembro ubuntu al contribuir a Ubuntu y conviertiendote en elegible para el envío de más CDs
* y finalmente, podés comprar CDs
oct 21 2009
Cambios en el ship it de Ubuntu
oct 21 2009
La discriminación Tecnológica
Las nuevas tecnologías abren las puertas a nuevas e interesantes experiencias, pero también a nuevas formas y mecanismos de discriminación:
1) Los conocidos como brecha y/o analfabetismo digital que representan la falta de acceso a las nuevas tecnologías, por diferentes causas: falta de conocimiento, capacidad económica, ubicación geográfica, etc. Y con ello se generan diferencias en cuanto a las potencialidades humanas y sociales entre quienes pueden acceder tanto como receptor y como generador, partícipes y/o prosumidores, con relación a los que carecen de estas posibilidades.
En el marco de una sociedad donde la pobreza es abundante, no hay otra salida que superarla para terminar con este problema. Sin embargo, siempre se pueden realizar acciones gubernamentales para paliar estas diferencias, sea mediante la facilitación del acceso a las redes (subsidios para la conexión y compras de equipos, redes abiertas con wifi, telecentros comunitarios, servidores públicos, etc.), o mediante los procesos educativos. Acciones que suelen catalogarse como planes de “inclusión digital”.
Desde el punto conceptual hay que enfrentar este problema en el marco del “derecho a la comunicación y al conocimiento” vinculado con determinadas libertades, que deben verse como derechos humanos fundamentales y que terminan estableciendo la necesidad de asegurar para todos y todas conexiones redes, poder de computo, acceso a servidores, y el conocimiento para utilizarlos.
2) Las prácticas de uso de las nuevas tecnologías que establecen monopolios vinculados a la necesidad de lucro de determinadas empresas.
Las nuevas tecnologías habilitan mecanismos que potencian las comunicaciones humanas y entre humanos y los nuevos sistemas de información automatizados y/o robots.
A los efectos que la comunicación pueda establecerse es necesario que se respeten protocolos y estándares. Internet justamente surge como un protocolo que permite conectar entre sí a diversos tipos de redes y sistemas de comunicación entre multiples polos. Y surge como un triunfo de los que proponen sistemas abiertos que no contengan protocolos privados que sólo permitan comunicarse a determinados actores. Esta tensión entre quienes quieren establecer monopolios privados en los sistemas de intercomunicación global y quienes quieren sistemas abiertos donde cualquiera pueda participar continua en muchas áreas. Constantemente aparecen nuevos sistemas que tratan de establecer algún tipo de restricción para el acceso vinculada a la “adquisición” de algún software, hardware o licencia a un determinado proveedor para poder participar.
Así tenemos que numerosos sitios o portales o páginas web, tanto del sector público, como de empresas que brindan servicios públicos o bien privados de acceso universal se exige para poder visualizar la información por Internet determinado software que solo es provisto por la multinacional, como los navegadores que se usan para acceder a Internet como “Microsoft Explorer” y estos sitios no son visualizables con otros como “Firefox”. Así estos sitios discriminan a los usuarios atándolos con determinado proveedor. Lo curioso es que las normas de Internet no tienen estas restricciones, así pues estos sitios utilizan características puestas a propósito por los desarrolladores del software para impedir el acceso a la competencia.
Con exigir que los sitios cumplan las normas sobre protocolos HTML y demás, todos podrían acceder. Ejemplos en Salta: El software del Tribunal Electoral de la Provincia, sólo funciona correctamente bajo Microsoft Internet Explorer.
Tenemos también este problema con los formatos de almacenamiento de archivos. Muchos de los formatos en uso son propiedad de una empresa en particular que los cambia según su conveniencia impidiendo que los que tienen software apto para una versión anterior puedan abrirlos. Es necesario entonces garantizar formatos que permitan a cualquier persona, empresa u organización, su apertura, inspección y modificación. Existen ya formatos aprobados por normas internacionales y debe impulsarse su uso.
3) El incumplimiento de estas normas también tiene otro efecto. Las mismas están pensadas para permitir que diferente software de Internet apto para equipos y personas con capacidades diferentes puedan acceder a la información en formatos adecuados a sus capacidades. Cuando no se respetan estas normas sólo equipos de ultima generación y personas sin ninguna incapacidad de visualizacion pueden acceder, discriminando sin ninguna necesidad real al resto de la población.
Podemos entonces visualizar algunas acciones concretas para superar o paliar estos problemas:
a) Declaración e institución del: Derecho a la Comunicación y al Conocimiento Libre.
b) Programas de acceso universal a Internet: wifi, telecentros comunitarios, servidores públicos, educación, etc.
c) Programas de vigilancia y observación de los sitios web estatales y de servicios públicos a los efectos que cumplan las normas sobre interoperatibilidad y acceso diferencial.
d) Programa para el uso de formatos de almacenamiento e intercambio de archivos basados en estándares abiertos.
e) Programa de formación, sensibilización y de difusión de funcionarios y público en general. Esto se hace más que evidente cuando hasta el mismo INADI auspicia y da un lugar estelar en jornadas de inclusión digital a los principales causantes de la discriminación del tipo 2.
