ene 08 2010

Propiedad intelectual S.A

Categoría: derechosadmin @ 20:41

Las descargas no reguladas son un problema para la industria -de la música, el cine o editorial-, no porque se nos quiera proporcionar un sistema legal de descargas con un precio ajustado a la nueva realidad de Internet, sino porque frenan la venta de algo que cada día menos usuarios quieren adquirir: plástico, metal y papel. Si no se detiene la sangría en la red, no se podrá continuar dando salida a estos productos y alimentando la cadena de intermediarios que subsiste gracias a ellos. El problema no es la ausencia de sistemas alternativos a las descargas -ahí están iTunes o Spotify, legales- sino que los márgenes de beneficios en la era digital dejan poco o nulo espacio para intermediarios y claro, al final del cuento de los nuevos formatos, las cuentas nunca salen y los malos -los consumidores- siempre ganan.

No tengo ninguna duda de que si la industria musical hubiese tenido la oportunidad de patentar el MP3 hace diez años, no habríamos conocido este formato hasta 2030. A ninguna industria, por definición, puede interesarle un avance tecnológico que de la noche a la mañana convierte en obsoleto su producto; es tan de cajón, que todas las patentes para la elaboración de biocarburantes durmieron en el cajón de las petroleras durante décadas. Cuando compramos un CD, un DVD o un libro en una tienda, la cadena de intermediarios que lo hace posible es infinitamente mayor a la que interviene cuando realizamos una descarga en la red, donde desaparecen casi todos estos actores. Si como empresario no estás dispuesto a aceptar el nuevo entorno y a cobrar veinte céntimos de euro por la misma obra por la que antes reclamabas veinte euros, probablemente reunirás a todos los integrantes de la cadena para exigir a los dirigentes que te defiendan de los malvados compradores, que se niegan a continuar pagando veinte euros por servicios indirectos que ya no necesitan.

La propiedad intelectual es intocable, está fuera de toda duda. Nadie con un mínimo de sentido común defenderá que todo es de todos o que cualquier creación deba cederse a la Humanidad de forma gratuita desde su gestación. El creador de una obra tiene las mismas necesidades y los mismos derechos que cualquier consumidor; las mismas necesidades que tienen el clasificador de cartas y el repartidor. El problema surge cuando el correo electrónico desplaza parcialmente al postal y los responsables de la empresa de correos pretenden que sigamos enviando cartas ordinarias, que alguien pague la diferencia entre lo que facturaban y lo que ahora facturan y, en extremo, que se limite el uso del nuevo invento para que nos veamos obligados a seguir comprando sellos.

Los jueces llevan una década repitiendo a los representantes de los creadores que compartir en la red, cuando no media ánimo de lucro, es tan legal como prestar un libro al vecino. Ahora aquéllos quieren reescribir el cuento por la puerta trasera, prescindiendo de los jueces y nombrando una comisión ministerial que determine qué es delito y qué no lo es, o cuándo se debe cerrar una web. Todas las sentencias desfavorables a sus intereses son papel mojado para estos adalides de la cultura -del pelotazo-. Todo vale con tal de que seguir vendiéndonos lo que ya no queremos comprar y al precio que ellos estiman oportuno. Si para continuar medrando hay que poner sobre el tapete la propia esencia de la red, algunos derechos fundamentales o la presunción de inocencia, se pondrán. Ellos, sin duda, saben mucho más que nosotros y que los propios jueces sobre la Justicia.

Fuente: www.abc.es

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ene 08 2010

SinCapataz: Colectivo de trabajo informático

Categoría: Generaladmin @ 20:39

Desde SinCapataz queremos saludarl@s a tod@s, presentarnos y contarles cómo, por qué y para qué emprendemos este proyecto: SinCapataz

Somos un Colectivo de Trabajo Informático que desarrolla sistemas y diseña páginas web con las lógicas del comercio justo. Vemos necesario que exista transparencia en la forma de producir software, para que nuestros clientes sean conscientes que, con su apoyo, aportan al crecimiento de un modelo de producción, en el que existe equidad en términos de esfuerzos y beneficios. Creemos fundamental generar lazos de confianza, basándonos en la comunicación constante, el respeto y el entendimiento.

¿Por qué utilizamos, adaptamos y producimos Software Libre?

El software, puede definirse como una serie de pasos para realizar una tarea computacional específica. Cuando hablamos de Software Privativo nos referimos a aquel que prohibe estudiar su funcionamiento, no puede usarse ni adquirirse libremente, en definitiva, una herramienta funcional al modelo de acumulación actual.

El Software Libre, a diferencia del Privativo, es transparente; podemos estudiarlo, modificarlo y adaptarlo en base a nuestras necesidades, sin tener que pagar costosas licencias. De esta forma nos liberamos de las dependencias tecnológicas generadas por grandes empresas, fortaleciendo así, el desarrollo independiente, sustentado en el respeto a la autonomía.

El Software Libre es cooperativo y colaborativo, se desarrolla en forma abierta y comunitaria, se aportan mejoras colectivamente y por lo tanto cada mejora nos beneficia a tod@s (no a un pequeño grupo de personas). A diferencia de los espacios comunes de comercialización, donde prima la competencia constante, en la comunidad del Software Libre se generan lazos de solidaridad, de cooperación y de coordinación.

¿Por qué nos definimos como Colectivo de Trabajo?

Luchamos para que no existan relaciones de explotación, por eso nos organizamos de forma igualitaria y democrática, aportando tod@s desde nuestras particularidades, desde nuestros saberes. Buscamos que SinCapataz sea un espacio de libertad, de trabajo y de transformación, en donde podamos elegir nuestra vida económica para poder desarrollarnos dignamente.

Finalmente, queremos invitarl@s a apoyar este proyecto visitando nuestro sitio web, contactándonos por consultas o sugerencias y ayudándonos a difundir este mensaje.

¡L@s esperamos!

www.SinCapataz.com.ar

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