nov 18 2009

Excelentes noticias para Potel

Categoría: Generaladmin @ 22:42

horacio-potel

En el Twiter de Horacio Potel se ve claramente la frace:

Ganamos, estoy sobreseído

Andrea Ruiz, la esposa de Horacio potel nos cuenta:

Queridos amigos. Esta sale como sale. No puedo ni quiero tener tiempo para elaborar una prolija nota informativa para contarles esta maravillosa noticia: ¡Horacio fue sobreseído! Y por orden del Ministerio Público Fiscal. A eso de las siete y media de esta tarde nos vamos a juntar con nuestro abogado para ver la cédula de notificación y después podremos darles más detalles, pero por ahora no queremos dejar pasar más tiempo para compartir esto con ustedes, que han estado ahí, fortaleciéndonos durante estos duros meses.

La noticia nos ha dejado maravillados e incrédulos. No tenemos idea de qué pasó. Quién, en qué lugar de poder de pronto miró esto y dijo: ¡no puede ser! Y movió una ficha y la historia cambió.

Lo primero y más importante ahora para nosotros es agradecer de la manera más completa posible, el afecto, la solidaridad y la ayuda de todos ustedes.

Voy a hacer una lista que seguramente estará incompleta, porque son miles los que han ido sumando su voz y su compañía. Nos han llenado de amor y han hecho de ésta su causa.

Creo también que entre todos impulsamos este cambio. Y no quiero entusiasmarme demasiado, pero creo que este sobreseimiento es importante para todos los que creemos que el conocimiento crece y se enriquece así: compartiéndolo y defendiéndolo entre todos.

Gracias, gracias, gracias:

- A nuestro laborioso, inteligente y generosísimo abogado: Dr. Leonardo Hernández, a quien recomendamos calurosamente.

- A Beatriz Busaniche y toda la gente de la Fundación Vía Libre. Ha sido muy gratificante conocerlos y quedamos siempre a disposición de ustedes para lo que haga falta. Las jornadas de debate en Franklin fueron maravillosas.

- A la gente de FM LA TRIBU, lindos aborígenes con quienes la que firma siente además una hermandad en el amor por la radio bien hecha, divertida, útil y guerrera.

- A los chicos del Partido Pirata. Por todo, pero sobre todo por el contundente afiche que se repartió en la Feria de la siniestra CAL y engalana miles de blogs con la consigna “borrar libros = quemar libros”. ¡aguante el copyleft!

- A todos y cada uno de los integrantes del grupo “Contra la desaparición de Derrida y Heidegger en Castellano”

- A Facundo García, por sus buenísimas notas en Página/12 y su apoyo y calidez.

- A Andrés Hax, por su nota en Clarín.

- A los miembros del Consejo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, por la resolución de apoyo a Horacio y el pedido de urgente desprocesamiento, en particular a los autores del proyecto: Bernardo Ainbinder y Federico Penelas.

- A los filósofos, catedráticos y escritores que se hicieron oír donde hiciera falta y/o pudieran, en particular a: Mónica Cragnolini (te queremos, Mónica!), Alberto Constante (esta noche abro el tequila 100 % agave azul en tu honor y el de Idalia: un beso enorme para los dos, queridos amigos), Diego Levis (fue y es siempre muy lindo encontrarte y leerte), Daniel Link y su linkillo, sus palabras para Horacio en las Jornadas de Vía Libre, su brillante declaración contra la CAL y la belleza de su escritura (amamos “Monserrat” –vivimos en el barrio- y NO fuimos alumnos tuyos! ), Mariano Dorr y sus Musulmanes, Teté García Bravo y por qué no, Diamante! Bellos, adorables amigos.

- A todos los bloggeros que replicaron los detalles de la causa y se sumaron a la ídem

- A todos los amigos, los de toda la vida, los nuevos, los recién descubiertos: por
ejemplo: Jorge Dujan, Gerardo Fittipaldi, Santiago Arévalo, Sebastián Lalaurette, la adorable Adriana Piccardo, Claudia Gilman, Vero Traversa (estás chapa, Vero, pero te queremos),Marina Prestileo, mis añorados amigos de cosecha española: Helena, Jose, Lauri, Nuria y siguen las firmas. Gracias especiales a Flor Siri!

- A mis padres y hermanos que además de todo, aguantaron mi desánimo, mi mal humor, mi pesimismo.

- A Minerva, nuestro fantasmita bueno y protector

- Al fantasma de Derrida (“Sí, yo creo en los fantasmas”)

¡AGUANTE EL FINAL FELIZ!

Andrea

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sep 28 2009

Enseñar ahora es delito

Categoría: Generaladmin @ 20:23

Las editoriales y los sellos discográficos no se cansan de repetir, a quien tenga la mala fortuna de escucharlos, la historia de su importante tarea en pos de la difusión de la cultura. Afirman, sin reirse ni siquiera un poquito, que sin ellos no habría música, ni novelas, ni poesía, que para mantener esa actividad necesitan un copyright cada vez más fuerte y largo, que a menos que se acabe el intercambio de archivos, en cinco años ya no habrá canciones ni películas que intercambiar.

Las palabras son baratas, dicen los sajones, y por eso conviene observar más atentamente lo que alguien hace que lo que dice. En el caso de las editoriales, el episodio alrededor de Horacio Potel no hace más que confirmar que la difusión de la cultura no sólo les importa un bledo, sino que están dispuestos a hacer pagar con la cárcel a aquellas personas que tienen la impertinencia de preocuparse por ella.

Veamos los hechos: en América Latina, los textos de filosofía son prácticamente inaccesibles. No sólo son caros: simplemente no hay. Algunas bibliotecas tienen unos pocos ejemplares, pero nunca suficientes como para satisfacer la necesidad de los estudiantes. Las librerías no los tienen, porque las editoriales apenas destinan, si lo hacen, algunos ejemplares a nuestras tierras. Es comprensible: a diferencia de los autores, no son filósofos, sino gente de negocios, y nosotros somos pobres. Los precios que pueden pedir por los libros en otros mercados son inalcanzables para la inmensa mayoría de los estudiantes, e incluso de las instituciones educativas del continente, así que no es raro que el mercado latinoamericano esté desprovisto.

El que la situación sea comprensible no quiere decir que sea aceptable. En particular, es insoportable para quienes enseñan filosofía. Uno de ellos, un profesor de la Universidad de Lanús llamado Horacio Potel, decidió hacer algo al respecto: comenzó a coleccionar textos en Castellano primero de Nietzsche, luego de Heidegger y de Derrida, y los puso al alcance de sus estudiantes a través de Internet. En pocos años, sus colecciones crecieron no sólo en volumen, sino en beneficiarios: miles de estudiantes de filosofía de habla hispana las consultaban a diario, logrando así una difusión sin precedentes de estas obras: no sólo podían acceder a ellas ahora personas que no podían conseguirlas, sino también personas que no podrían leerlas aún si las tuvieran en sus manos: ciegos y discapacitados de distintos tipos tenían ahora a su alcance maleables textos digitales que podían ser adaptados a sus necesidades.

La reacción de la industria editorial frente al trabajo de Potel tiene todos los visos de extremismo y sociopatía que caracterizan a sus primas, la industria discográfica y la cinematográfica: iniciar una denuncia penal contra una persona que, sin fines de lucro, cumplía con una labor de divulgación de la cultura que la industria misma no estaba dispuesta a cumplir. En su visión, si las editoriales deciden no poner los textos al alcance de ciertas personas (las que vivan en determinado lugar, las que no dispongan de cierta suma de dinero), el que alguien use otros medios para satisfacer esa necesidad constituye un acto criminal. Como primera consecuencia de esta denuncia, hoy los sitios de Derrida y Heidegger en Castellano están vacíos de contenido (la denuncia original objetaba los tres sitios, hasta que alguien tuvo el buen tino de recordarle a los denunciantes que los derechos de autor de Nietzsche vencieron hace décadas). Afortunadamente almas bondadosas se tomaron el trabajo de duplicarlos en otros servidores.

No sólo es lamentable que la Cámara Argentina del Libro haya reaccionado de tal modo, también lo es que el sistema judicial argentino se ponga a su servicio. Con una celeridad atípica para nuestros fueros, el juez Pablo Raúl Ormaechea, subrogante del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 37, quien seguramente tiene criminales verdaderos que perseguir, delincuentes de esos que roban, estafan, hieren o matan, decidió seguir adelante con la causa penal contra Potel, por una acción que emprendió sin fines de lucro, en beneficio de sus estudiantes y de miles de otros en América Latina.

A la Cámara Argentina del Libro: ya está. Ya hemos entendido que su avaricia no tiene medida, que están dispuestos a cualquier cosa con tal de conservar sus privilegios, y que no están dispuestos a aceptar ninguna responsabilidad a cambio. Nos queda claro, y confiamos en que, tarde o temprano, la sociedad será lo suficientemente sabia como para quitarse de encima la carga inútil que ustedes representan. Mientras tanto, dejen a Horacio en paz, de una vez. Él no tiene la culpa de sus desventuras. Si quieren encontrar al culpable de que nadie quiera comprar sus productos, no busquen afuera: mírense al espejo.

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