El estallido mediático del caso Taringa nos ofrece una oportunidad única de discutir el fondo de la cuestión, aún teniendo en cuenta todos los debates específicos del caso en particular. El súbito interés en Taringa nos permite decir, sin temor a equivocarnos, que el supuesto delito del cual Taringa sería partícipe necesario es una práctica común, cotidiana y que efectivamente cometemos todos.